"busqué recientemente en el libro de ciencias del octavo grado de mi hija, y aún se le seguía enseñando la misma física newtoniana que a mí se me enseñó en el octavo grado hace cuarenta y cinco años. la tragedia es que, sabíamos incluso cuando yo estaba en el octavo grado, que esta teoría era anticuada. toma años o incluso décadas para que una vieja teoría salga de la perspectiva general incluso y cuando ya no encaje más en esta. Alex Loyd
Es de absoluta necesidad la urgente reglamentación sobre comercio electrónico, la cual deberá ser provista en forma oportuna y sistemática, pues, esta inusitada tecnología al momento tiene la capacidad de evolucionar con tal velocidad, que resulta una tarea por demás ardua, la de seguirle los pasos. Al respecto cabe destacar la existencia en la red electrónica mundial (W.E.B.), de una gran polución de páginas, que ofertan productos turísticos, algunas de las cuales al menos en apariencia, no representan garantías para el comprador, usuario de ese medio de publicidad: dicho sistema electrónico es, por sus peculiares características, excesivamente permisivo. Motivos que demandan ya del Ministerio de Turismo, imponer un sistema de control, en su propia página electrónica, capaz de legitimar la publicidad turística existente sobre Ecuador; debe procederse a certificar, en lugares destacados de la red, los sitios que estén bajo aprobación y control de sus propias instancias. Un listado con estas características, incidirá sin lugar a dudas en el mejoramiento de la credibilidad hacia nuestro producto, refinamiento en la supervisión, y consecuentemente en la rentabilidad por incremento de ventas.
Promoción turística interna
El turismo nativo originado por ecuatorianos que viven en el país, relevante en el movimiento del capital, como es elemental, no origina divisas frescas, todo lo contrario, en parte hasta las consume, por ser causante de la consecuente parcial exportación de divisas, como resultado de las importaciones de algunos insumos comprometidos en dichos servicios; sin embargo, en nuestras circunstancias este tipo de turismo se torna en una alternativa vital, debido a que constituye una base importante de ocupación-ingresos, y lo mejor, mediante este reconocimiento haremos verdadera conciencia sobre la utilidad del movimiento turístico interno para los productores de servicios, pues, al combinar estos ingresos con los producidos por el turismo proveniente del exterior, se cierra un círculo económico atractivo; sobre todo complementario.
Es conveniente, a sazón de fomentar el turismo extranjero, motivar también al turismo nacional, induciéndolo por diferentes medios publicitarios. Lo cual nos lleva a concluir en la prioritaria necesidad, de emprender promociones a nivel de medios de comunicación masiva, los cuales deben estar correctamente direccionados, para evitar el desperdicio de recursos, lo cual implicará administrar con la propiedad y en los términos requeridos por el caso. Las consabidas reiteraciones como “Visite el bello Ecuador”, en la actualidad no son muy útiles, por cuanto esas simples y generalizadas exhortaciones, quizás vendieron muchos televisores en otras épocas en que el ser humano era más puro, más, si se quiere, inocente.
La comunicación de hoy demanda emplear datos puntuales y específicos, como valor del servicio; es mejor permitir a la sugestiva fotografía acompañante de la tarifa en el material publicitario, ser el vehículo que conduzca al potencial turista hacia un rápido cálculo de presupuesto, encaminado a una preliminar o definitiva, pero ágil decisión de viajar. Las vacaciones de las clases medias actuales se planifican una o dos veces al año, no son ya esas idílicas y únicas de toda una vida.
Si bien, como lo confirman las infladas, y aún así insuficientes estadísticas, los mecanismos de promoción en el exterior no han sido los óptimos, menos lo han sido aplicados al impulso interno, ya que las características de mercado son, por supuesto diferentes, en tal virtud, su cuantificación correcta, deberá aprovisionarse de métodos ajustados para recaudar información, puesto que aquí no cabe de ninguna manera el procedimiento para colectar datos sobre el mercado extranjero, formulado en los títulos anteriores.
Con la expedición del “Calendario de Feriados”, se ha propiciado, aunque ya ocurre, inclusive desde antes de la intervención gubernamental, un enorme y excepcional movimiento de servicios, con las ganancias que estas acciones conllevan hacia los productores turísticos y afines. Sin embargo, como se demuestra en los siguientes párrafos, estos son a largo plazo, perjudiciales para turistas y productores, por lo que una adecuada implementación de medidas volvería innecesaria a esta, en definitiva, inconveniente ley. Paralelamente, existen dudas sobre su éxito en la motivación al visitante, pero está plenamente claro que sí ha servido para que los productores turísticos aspiren a realizar una mejor planificación.
Si la pretensión es impulsar la actividad turística en dirección correcta, simplemente no deben continuar promocionándose los feriados en la forma como se ha venido haciendo hasta hoy, pues, ello induce a las personas a viajar en cantidades masivas, imprevisibles, hecho lesivo para la calidad de los servicios. Si ocho personas, a su propio ruego ante el gerente de un hotel, se hospedan en una habitación concebida para un máximo de cinco, debido a la inexistencia de plazas disponibles en toda la infraestructura hotelera de una ciudad, éstas no se sentirán cómodas, tendrán dificultades para comprender que la habitación no fue construida con esa capacidad, solo tendrán recuerdos incómodos de ese hotel y por qué no, de esa localidad donde se encuentra, porque incómoda fue su estancia ahí; esto entre otros efectos desagradables cuando no inconvenientes.
Sin embargo, por algún error al cual no se encuentra explicación, lo más trascendental no se publicita con estrategias de por medio, claro, son las vacaciones anuales de los turistas nativos, es decir, días ordinarios, los de lunes a domingo, los mismos que sumados representan más de once meses al año, esto, acrecentado por un potencial mercado de al menos dos millones de habitantes, con capacidad para utilizar los servicios ofertados por parte de los productores turísticos, con acceso a precios de incentivo; de tal forma, la infraestructura mantendrá una ocupación permanente, obteniendo así mayor quehacer, y productividad constante, lo que evitaría como contraparte, precios excesivamente recargados en la llamada temporada alta; pero ello obviamente, requiere de estrategia propia, cabe insistir, no será suficiente repetir rudimentariamente a través de los medios, que Ecuador es hermoso y lo visiten. Apelar al patriotismo tampoco es la mejor vía de publicidad ni mucho menos, pues, el turista sin perjuicio de amar o no a su país, probablemente quiera relajarse o simplemente disfrutar de una playa, evitando asociar en todo momento –como es natural- actividades de recreación, con deberes cívicos.
Al concluir en que la promoción (divulgación e incentivo para atraer visitantes) del turismo por sus circunstancias tiene a nivel gubernamental mayor capacidad de inversión que la empresa privada, y por lo tanto mejores posibilidades y perspectivas de inducir a nivel intensivo, es de gran trascendencia para fortalecer el turismo receptivo, privilegiar a quienes se ocupan de él en materia de provisión de servicios, así como al consumidor, para lo cual deberá el organismo pertinente, complementar las debidas leyes estratégicas que lo incentiven y, difundirlas por medios de comunicación masiva.
En la gran mayoría de países, es usual cumplir los períodos vacacionales por lapsos ininterrumpidos de quince, veinte, etc., días, así mismo éstos, en su mayor parte son tomados por las clases medias en las temporadas de verano, época en la cual se aglutinan turistas por todo el mundo, congestionando los servicios y su vez encareciéndolos; fechas festivas como Navidad y Semana Santa, originan pequeñas temporadas altas; Ecuador no cuenta con la infraestructura suficiente para aprovecharlas plenamente, produciéndose con ello una inevitable pérdida de recursos, pues, no se justifica el tener instalaciones y equipos extras para funcionar por solo tres meses al año. Lo cual nos vuelve a la imperativa creación de un sistema promocional de temporadas bajas con turismo nativo (el tema de las tarifas para extranjeros es regido por otros parámetros), donde se hagan conocer descuentos y otras ventajas, ya que la idiosincrasia nacional es propensa a fragmentar los quince, veinte o veinte y cinco días, etc., porque que la ley así lo permite y promueve. En añadidura, las atropelladas vacaciones son tomadas masivamente por la ciudadanía, acogiéndose a la Ley de Feriados, debido a la ausencia de asesoramiento e incentivos, que deben, en forma preferencial difundirse por los medios de comunicación, pues, quienes congestionan las playas en julio y agosto, quizá no tienen plena conciencia que la mejor época para visitarlas es la correspondiente a los meses de diciembre a mayo; en tanto que la región andina en los meses octubre a diciembre se presenta lluviosa, parcialmente fría y con clima inconstante.
A diferencia de lo habitual en todos o casi todos los países del mundo, el turista ecuatoriano tiene por costumbre fraccionar sus vacaciones anuales, en cortos periodos de cuatro a ocho días, entre los cuales busca coincidir fines de semana y/o pequeños feriados, método con el cual “adiciona” días extras a sus vacaciones, que de haberse tomado en forma continua tendrían menos extensión.
El mencionado sistema de fraccionamiento vacacional ecuatoriano, el cual, ya es por si una “institución”, provoca un masivo movimiento de personas en busca de prestaciones de servicios turísticos, justamente en temporadas altas generadas por turistas extranjeros, saturando los ya congestionados servicios con su propia demanda. Virtud o defecto por el cual las leyes ecuatorianas a fin de proteger tanto los intereses del turista nativo y extranjero, como los de el Productor Turístico, deben analizar la ley laboral, e implementar los correctivos de conveniencia. Se deduce, y con mucha razón en ello, que los demás países del mundo consideran más saludable y reparador, acogerse a un solo lapso de vacaciones prolongadas, antes que varios fraccionados y por lo tanto de corta duración
[1] Legislación turística básica Editorial TECNOS, S.A., 1997. Madrid- España
(en referencia a la conferencia de las Naciones Unidas, Roma, 1963)
[2] Legislación turística básica Editorial TECNOS, S.A., 1997. Madrid- España.
Una de nuestras grandes debilidades es
la constituida por la forma inexperta, como usualmente se ha venido impulsando
en conjunto nuestros bienes turísticos, malgastando oportunidades, recursos y
tiempo. Afortunadamente los llamados “Operadores Turísticos”, mediante sus
propias iniciativas, han conseguido comercializar tales bienes, por su propia
cuenta y riesgo, llegando en algunos casos, a utilizar como desesperado recurso
salvador de su inversión, prácticas poco saludables a largo plazo, como se ha
analizado ya en los títulos anteriores.
La siguiente
afirmación parecerá de inusitada
ridiculez, a más de un conocedor de turismo, porque es difícil
abstraerse de prejuicios instalados en nuestro subconsciente, como mala hierba,
desde una pequeña semilla que se empieza a desarrollar aunque nadie la vio
llegar, cabe por ello lanzar una herejía más, del todo pertinente: los mejores
técnicos que pueden haber, en promoción
turística, ya son ecuatorianos, al igual que el resto de países podrían tener
los suyos con las mismas capacidades, lo corrobora el hecho de que junto a su
experiencia in situ, cuentan con la gran ventaja de conocer mejor, como nadie,
el gran producto, sus falencias, los potenciales, la idiosincrasia, el entorno,
etc.
Al momento de
contratar técnicos en desarrollo turístico, cabe preguntarse, ¿Cuanto favorece
a otras regiones con mayor cantidad de visitantes la consolidación del turismo
en Latinoamérica?, los principios de comercio son mundiales, sin embargo,
¿Cuánto conocen sobre las particularidades que nos benefician o nos aquejan?
Debemos aprender a desenvolvernos con perspicacia en el competitivo mundo del
turismo receptivo. Cuando los países desarrollados encuentran carencias tratan
de innovar lo que supla a esa insuficiencia; en sentido inverso: cuando
nosotros encontramos falencias, se debe, a que nadie ha implementado aún para
nosotros, auto-generándonos así una perversa ambigüedad, que consiste en, lo
que es bueno para el uno es malo para el otro.
Es
ineludible e improrrogable la necesidad de que nuestro principal órgano
turístico empiece a buscar ya, esa capacidad y debida solvencia para
planificar, y en especial anticiparse a los fenómenos perturbadores e
incidentes en la actividad, en muchos de los casos sumamente previsibles, y
hasta de natural obviedad, tal como lo fue la consecuencia producida por el
derrumbamiento de los países tras la
Cortina de Hierro, la misma que al “desaparecer”, puso
súbitamente en vitrina sitios turísticos
escondidos para toda una generación, provocando un re-direccionamiento de
reservas: hecho que alteró otros mercados turísticos como el nuestro,
provocando simultáneamente, una marcada baja en la ocupación de servicios
durante la segunda década de los 90, causa esta, de muchos descalabros
económicos a los productores turísticos, así como también de disparadora de un
riguroso, nunca antes visto canibalismo. Se dieron quiebras, ventas del paquete
accionario de compañías, cierres. Por
supuesto, la referencia no tiene ninguna relación, con la coincidente y
dolorosa tragedia emigratoria, para la cual se crearon aquellas agencias de
viajes internacionales, abiertas improvisadamente para vender boletos aéreos,
junto con las celebres “bolsas” requeridas por las autoridades migratorias
españolas.
Otro
fenómeno que no recibió la importancia que amerita, son los efectos en nuestros
mercados turísticos del Tsunami, que
azotó a la zona del Asia, donde se ubica también Tailandia, el cual provocó en
mercados alternos demanda inusitada, acrecentando las ventas de otros destinos,
sin embargo, es necesario prever, pues en algún momento cercano llegará la
recuperación de aquella infraestructura dañada, causante a la vez del consecuente represamiento de expectativas por
visitarla, dicho efecto en determinado tiempo ocasionará paralelamente, con
fuerza la recuperación de sus mercados naturales. Es preciso prever este tipo
de variantes, para así anticiparnos a tomar las precauciones del caso, de lo
contrario, nos pasará otra vez, lo ya acontecido, cuando Perú se recuperó en
términos turísticos, hecho que unido a otros factores y efectos en el mundo,
nos dejó una “temporada baja" de cinco o más años en la década pasada.
Como también es pertinente que los Productores y Operadores, advertidos por sus
propias experiencias y la investigación estatal, pisen firme en el suelo, y no
se equivoquen, pensando que es su personal ingenio el causante de la
abundancia, como ya sucedió en los ochenta e inicios de los noventa.
Con
las advertencias que los entes estudiosos de la materia turística, estuvieren
en capacidad de proveer a sus Productores y Operadores, las inversiones se
volverán más cautas e interpondrán sensatez. Al fin y al cabo, será, algo de lo
poco que se les habrá dado, pues, por sus propios esfuerzos el productor se ha
convertido en inversionista, financista, promotor, educador, diseñador,
vendedor, etc. El productor turístico ya tiene compromiso con el desarrollo de
la actividad debido a su inversión, no debe demandársele otras
responsabilidades, aunque si mayor participación en su gremio.
“Una
de las actividades más importantes de una oficina gubernamental de turismo es
la propaganda del país como lugar de destino para los turistas.[1]” Por supuesto que es de
carácter decisivo la participación del Estado en la propaganda del país como
destino turístico, sin embargo, esta sugerencia debe tomarse con la debida
amplitud apercibiéndonos de que las primordiales funciones del ministerio son
varias, las mismas que mantienen a su vez una inevitable interdependencia, que
consiste en normar, fomentar, implementar, fiscalizar, invertir en promoción, cuantificar,
velar por la capacitación, etc.
La promoción de nuestros atractivos por sí sola, sin respaldo técnico e infraestructura
apropiada, se constituirá en una mentira resultante en el mejor de los casos,
en pan para hoy, hambre para mañana. La empresa privada es la llamada principal
a tomar las riendas de la promoción directa, y es necesario enfatizar, que la
referencia es hacia aquel mercadeo de apoyo a la gestión estatal; forjando
turismo desde las ferias, las visitas a mayoristas y su debido soporte
adicional, al cuidado sobre una cadena de información positiva. Primero la
siembra, el cultivo, después la cosecha. El sector privado cuenta con la
experiencia necesaria para promocionar efectivamente, el Estado por su parte, no
tiene las herramientas necesarias, ni es de su competencia directa.
“La mayor
parte del presupuesto total de muchas oficinas de turismo tal vez de todas está
consagrada a la propaganda y a otras actividades de fomento.(2)” Debe recalcarse que la base del plan de
mercadeo no debe estar sustentada por las visitas del inefable Ministerio de
Turismo junto a los Operadores Turísticos a las ferias internacionales. A quien se encuentre desprevenido le parecerá
risible esta posición, con seguridad, la mayor herejía de las aquí enunciadas,
pero es ya ineludible decirlo expresamente: ahí no radica el fundamento de la
promoción, hemos vivido equivocados por años, la repartición indiscriminada de
folletos a manos llenas, no ha significado otra cosa que principalmente,
malgastar recursos. En consecuencia es de vital importancia entender, que a las
agencias de viajes dedicadas a vender Latinoamérica en el exterior no les sirve
de gran cosa un folleto, si no hay de por medio un cliente preguntado, o ante
todo interesado por ese destino descrito en el folleto. Cuando el lector decide
ir de viaje, no va a su agencia de viajes de confianza a decir: ¿“hacia dónde
me quiere mandar de viaje”?, resulta más bien lógico que se diga: “quiero ir a República
Dominicana o quizá Jamaica, el Caribe. ¿Que tiene?; y es que en esas dos
frases, un pedido y una pregunta, está el secreto de la promoción turística,
que le será develado a quien mejor logre descifrar sus, en apariencia,
sencillos contenidos.
Partiendo
de la equivocada premisa de que Ecuador es un país completo en atractivos
turísticos, con variedad inusitada de climas, cometemos el error de atribuirle
virtudes que lo convierten en un “irresistible imán turístico”, asumiendo a la
promoción como problema menor. Ingenuo error por el cual deberemos pagar hasta
por un considerable tiempo después de enmendarlo con
acciones rectificatorias. De tomar como verdadero ese supuesto,
asumiríamos, por un elemental silogismo que Egipto no tiene, o tiene pocos
turistas por el hecho de contar con un solo clima, desértico.
El
mundo tiene más de doscientos países, cada uno de ellos con gente y lugares
maravillosos como el nuestro, que también lo tienen “TODO para el turismo”,
pero algunos de esos países, no contentos con ello, cautivan estratégicamente
al público, con sus muchos o escasos atractivos, publicitándolos adecuadamente,
en lugar de “sentarse” a esperar a que vengan a visitar su maravilla.
¿Cómo
puede un potencial turista saber que le gustaría visitar la Muralla China ,
Disney World, Galápagos?, ¿por intermedio de la participación de los Mayoristas
de su país en las FITUR?, ¿en las BITE?, lo sabe gracias al estudio de la
historia, a los reportajes televisivos, a las impresiones que ha recibido por
medio de fotografías, revistas, amigos, etc., muy improbablemente ha acogido
motivaciones a través de una feria de turismo. ¿Por qué?, pues, esas ferias de
turismo son esencialmente diseñadas para vendedores e intermediarios mayoristas
de productos turísticos, no están directamente dedicadas –con las debidas
excepciones- a turistas en potencia.
Es
vital para el sano desarrollo comercial de un destino, el tener virtuales
turistas preguntando específicamente por ese determinado destino, con
inquietudes nacidas de medios inducidos, no obstante, las excepciones a lo
manifestado no faltarán, pueden suscitarse hechos, como el de pasajeros en un
momento dado, afirmando que una feria fue el medio de estímulo, pero, no se
puede vivir de expectativas tales, dichas excepciones no servirán de mucho en
términos económicos.
Numerosos
países pueden esgrimir equivocadamente, supuestas ventajas, como el haber sido
nombrados por organismos nacionales o internacionales, especializados como “uno
de los quince con mayor mega–diversidad”, o como “uno de los diez con las
mejores playas del mundo”, también podrían ser nombrados, uno de los treinta
con mayor cantidad de mamíferos, etc., lo cual no
hace sino confirmar que al cabo, todos pueden ser por sus diferentes virtudes,
los “más” del mundo, en tales circunstancias la competitividad sigue abierta
para todos.
El
turismo clásico extranjero, proveniente de las clases medias de países
desarrollados, puede ser incentivado con buenas posibilidades de llegar
efectivamente a él, cuando es publicitado por medios de comunicación masiva,
mas, para inducir eficientemente al turismo alternativo las condiciones deberán
estar ajustadas a las circunstancias especificas que demanda ese segmento,
luego, si se quiere evitar pérdidas de recursos, la promoción se enfocará a los organismos,
revistas, convenciones, etc., y, en este caso las ferias especializadas como
ciclismo, ornitología, montañismo, etc., podrían ser mucho más fructíferas, cabe
enfatizar que las expectativas de acceder a nuevos segmentos de mercado no
deben fundamentarse a punta de folletos, ofertas de precios inferiores a los de
la competencia nacional, peor aún, como habitualmente sucede, en la sola oferta
a mayoristas especializados en otras diferentes áreas como la africana,
asiática, etc., o, ya especializados en esta región, ofrecían productos locales
antes de su participación en la feria, es decir, desde esa perspectiva, ya
forman parte de nuestros mercados.
Un
determinado agente de viajes que empiece a ser requerido constantemente por sus
clientes sobre Australia, a pesar de nunca antes haber sido solicitado por
destinos en este país, inmediatamente empezará a buscar tal producto entre los
operadores especializados, a fin de poder satisfacer esa demanda y conseguir
los beneficios correspondientes.
El
intenso y permanente desarrollo de estructuras apadrinadas por la creciente
tecnología, encarna muchas veces cambios en grados insospechados, al extremo de
llegar a la pérdida de la experiencia como referente, debido a que el mismísimo
presente trae consigo tantas mutaciones, obligándonos con ello, a buscar
constantemente nuevos métodos que nos permitan anticipar efectos, evitando de
tal forma, sorpresas causantes de la disminución de turistas en nuestra región.
Otro
aspecto que demanda mayor cuidado, es aquel referente al ofertado a través del
comercio electrónico, por medio del cual, se controlan ya una cantidad
considerable de reservas y compras turísticas. Las agencias de viajes
virtuales, muchas de ellas con escasa o ninguna infraestructura, ocupan
importancia creciente en las disponibilidades de los Productores Turísticos.
Ello ha estimulado un ingente desconocimiento de los ingresos percibidos por el
país desde este segmento; circunstancia causante de un relegamiento adicional
por parte del Estado, pues, esta eventualidad puede dar equívocos argumentos tendientes
a excluir los ingresos ocasionados por este giro. Circunstancias que nos ponen a la zaga de este sistema de ventas, a
la vez, en forma simultánea desmerecen a la potencialmente provechosa
tecnología de comercio electrónico-turístico, la cual para ser desarrollada
tampoco requiere de asesoría, peor aún, de continuar sustentando nuestro
mercadeo en este tipo de “dádivas”, corremos el grave riesgo de empezar a creer
que no podemos hacerlo por nosotros mismos.
Se
viene precisando la urgente reglamentación sobre comercio electrónico, la cual
deberá ser provista en forma oportuna y sistemática, pues, esta inusitada
tecnología al momento tiene la capacidad de evolucionar con tal velocidad, al
extremo de resultarnos en el futuro inmediato una tarea por demás ardua, la de
seguirle los pasos. Al respecto cabe destacar la existencia en la red electrónica
mundial (W.E.B.), de una gran polución de páginas electrónicas, que ofertan
productos turísticos, los cuales al menos en apariencia, no representan
garantías para el comprador, usuario de ese medio de publicidad: dicho sistema
electrónico es, por sus peculiares características, excesivamente permisivo. Motivos
que demandan ya del Ministerio de Turismo, imponer un sistema de control, en su
propia página electrónica, capaz de legitimar la publicidad turística existente
sobre Ecuador; debe procederse a certificar, en lugares destacados de la red,
los sitios que estén bajo aprobación y control de sus propias instancias. Un
listado con estas características, incidirá sin lugar a dudas en el
mejoramiento de la credibilidad hacia nuestro producto, refinamiento en la
supervisión, y consecuentemente en la rentabilidad por incremento de ventas.
El
turismo nativo originado por ecuatorianos que viven en el país, relevante en el
movimiento del capital, como es
elemental, no origina divisas frescas, todo lo contrario, en parte hasta las
consume, por ser causante de la consecuente parcial exportación de divisas,
como resultado de las importaciones de algunos insumos comprometidos en dichos
servicios; sin embargo, en nuestras circunstancias este tipo de turismo se
torna en una alternativa vital, debido a que constituye una base importante de
ocupación-ingresos, y lo mejor, mediante este reconocimiento haremos verdadera
conciencia sobre la utilidad del movimiento turístico interno para los
productores de servicios, pues, al combinar estos ingresos con los producidos
por el turismo proveniente del exterior, se cierra un círculo económico atractivo;
sobre todo complementario.
Es
conveniente, a sazón de fomentar el turismo extranjero, motivar también al
turismo nacional, induciéndolo por diferentes medios publicitarios. Lo cual nos
lleva a concluir en la prioritaria necesidad de emprender promociones a nivel
de medios de comunicación masiva, los cuales deben estar correctamente
direccionados, para evitar el desperdicio de recursos, lo cual implicará administrar
con la propiedad y en los términos requeridos por el caso. Las consabidas reiteraciones
como “Visite el bello Ecuador”, no son útiles, por cuanto
esas simples y generalizadas exhortaciones, quizás vendieron muchos televisores
en otras épocas en que el ser humano era más puro, más, si se quiere, inocente.
La
comunicación de hoy demanda emplear datos puntuales y específicos, como valor
del servicio; es mejor permitir a la fotografía acompañante de la tarifa en el
material publicitario, ser el vehículo que conduzca al potencial turista hacia
un rápido cálculo de presupuesto, encaminado a una preliminar o definitiva,
pero ágil decisión de viajar. Las vacaciones de las clases medias actuales se
planifican una o dos veces al año, no son ya esas idílicas y únicas de toda una
vida.
Si bien, como lo confirman las infladas, y aún así deficientes
estadísticas, los mecanismos de promoción en el exterior no han sido los
óptimos, menos lo han sido aplicados al impulso interno, ya que las
características de mercado son, por supuesto diferentes, en tal virtud, su
cuantificación correcta, deberá aprovisionarse de métodos ajustados para
recaudar información, puesto que aquí no cabe de ninguna manera el
procedimiento para colectar datos sobre el mercado extranjero, formulado en los
títulos anteriores.
Con
la expedición del “Calendario de Feriados”, se ha propiciado, aunque ya ocurre,
inclusive desde antes de la intervención gubernamental, un enorme y excepcional
movimiento de servicios, con las ganancias que estas acciones conllevan hacia
los productores turísticos y afines. Sin embargo, como se demuestra en los
siguientes párrafos, estos son a largo plazo, perjudiciales para turistas y
productores, por lo que una adecuada implementación de medidas volvería
innecesaria a esta, en definitiva, inconveniente ley. Paralelamente, existen
dudas sobre su éxito en la motivación al visitante, pero está plenamente claro
que sí ha servido para que los productores turísticos aspiren a realizar una mejor
planificación.
Si
la pretensión es impulsar la actividad turística en dirección correcta,
simplemente no deben continuar promocionándose los feriados en la forma como se
ha venido haciendo hasta hoy, pues, ello fuerza a las personas a viajar en
cantidades masivas, imprevisibles, hecho lesivo para la calidad de los
servicios. Si ocho personas, a su propio ruego ante el gerente de un hotel, se
hospedan en una habitación concebida para un máximo de cinco, debido a la
inexistencia de plazas disponibles en toda la infraestructura hotelera de una
ciudad, éstas no se sentirán cómodas, tendrán dificultades para comprender que
la habitación no fue construida con esa capacidad, solo tendrán recuerdos
incómodos de ese hotel y por qué no, de esa localidad donde se encuentra,
porque incómoda fue su estancia en ahí.
Sin
embargo, por algún error al cual no se encuentra explicación, lo más
trascendental no se publicita, esto es, las vacaciones anuales de los
potenciales turistas nativos, es decir, días ordinarios, los de lunes a
domingo, los mismos que sumados representan más de once meses al año, esto,
acrecentado por un potencial mercado de al menos dos millones de habitantes,
con capacidad para utilizar los
servicios ofertados por parte de los productores turísticos, con acceso a
precios de incentivo; de tal forma, la infraestructura mantendrá una ocupación
permanente, obteniendo así mayor quehacer, y productividad constante, lo que
evitaría como contraparte, precios
excesivamente recargados en la llamada temporada alta; pero ello, claro, requiere de estrategia
propia, cabe insistir, no será suficiente repetir rudimentariamente a través de
los medios, que Ecuador es hermoso y lo visiten. Apelar al patriotismo tampoco
es la mejor vía de publicidad ni mucho menos, pues, el turista sin perjuicio de
amar o no a su país, probablemente quiera relajarse o simplemente disfrutar de
una playa, evitando asociar en todo momento –como es natural- actividades de
recreación, con deberes cívicos.
Al
concluir en que la promoción (divulgación de atractivos) del turismo nativo,
por sus circunstancias, tiene a nivel gubernamental mayor capacidad de
financiamiento que la empresa privada (al igual que la promoción externa), y por lo tanto mejores posibilidades y
perspectivas de inducir a nivel intensivo, es de gran trascendencia para
fortalecer el turismo receptivo, privilegiar tanto a quienes se ocupan de él en
materia de provisión de servicios, como al consumidor, para lo cual deberá el
organismo pertinente, complementar las debidas leyes estratégicas que lo
incentiven y, difundirlas por medios de comunicación masiva.
En
la gran mayoría de países, es usual cumplir los períodos vacacionales en lapsos
ininterrumpidos de quince, veinte, etc., días, así mismo éstos, en su mayor
parte son tomados por las clases medias en las temporadas de verano, época en
la cual se aglutinan turistas por todo el mundo, congestionando los servicios y
su vez encareciéndolos, adicionalmente, fechas festivas como Navidad y Semana
Santa, originan adicionales temporadas altas; Ecuador no cuenta con la
infraestructura suficiente para aprovecharlas plenamente, produciéndose con
ello una inevitable pérdida de recursos, pues, no se justifica el tener
instalaciones y equipos extras para funcionar por solo tres meses al año. Lo
cual nos vuelve a la imperativa creación de un sistema promocional de
temporadas bajas con turismo nativo (el tema de las tarifas para extranjeros es
regido por otros parámetros), donde se hagan conocer descuentos y otras
ventajas, ya que la idiosincrasia nacional, de la cual no conocen nuestros
asesores -dicho sea, nosotros tampoco en forma consciente-, es propensa a
fragmentar los quince, veinte o veinte y cinco días, etc., porque que la ley
así lo permite y promueve. En añadidura, las atropelladas vacaciones son
tomadas masivamente por la ciudadanía, acogiéndose a la Ley de Feriados, debido a la
ausencia de asesoramiento, el cual preponderantemente debe difundirse por los
medios masivos de comunicación, pues, quienes congestionan las playas en julio
y agosto, deberían conocer que la mejor época para visitarlas, es la
correspondiente a los meses de diciembre a mayo; en tanto que la región andina
en los meses octubre a diciembre se presenta lluviosa, parcialmente fría y con clima inconstante.
A
diferencia de lo habitual en todos o casi todos los países del mundo, el
turista ecuatoriano tiene por costumbre fraccionar sus vacaciones anuales, en
cortos periodos de cuatro a ocho días, entre los cuales busca coincidir fines
de semana y/o pequeños feriados, método con el cual “adiciona” días extras a
sus vacaciones, que de haberse tomado en forma continua tendrían menos
extensión.
El
mencionado sistema de fraccionamiento vacacional ecuatoriano, el cual, ya es
por si una “institución”, provoca un masivo movimiento de personas en busca de
prestaciones de servicios turísticos, justamente en temporadas altas generadas
por turistas extranjeros, saturando los ya congestionados servicios con su
propia demanda. Virtud o defecto por el cual las leyes ecuatorianas a fin de
proteger tanto los intereses del turista nativo y extranjero, como los de el Productor
Turístico, deben analizar la ley laboral, e implementar los correctivos de
conveniencia. Se deduce, y con mucha razón en ello, que los demás países del
mundo consideran más saludable y reparador, acogerse a un solo lapso de
vacaciones prolongadas, antes que varios fraccionados y por lo tanto de corta
duración.
(1) (2) Legislación turística básica Editorial
TECNOS, S.A., 1997. Madrid- España
(en referencia a la conferencia de las
Naciones Unidas, Roma, 1963)
.
La presente publicación es un fragmento de la o publicación sobre Turismo Receptivo en Ecuador, Anatomía Turística cuyo original consta de 190 páginas. Esta disponible para la venta en las librerías de Ecuador. alvearleon@yahoo.com
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www.libreriaespanola.com
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